NARRATIVA: Esta se caracteriza por ser moderno y componerse por mitos, fábulas, leyendas, cuentos y novelas, que deben ser dadas a leer por parte de un narrador extradiegético
El origen de los celos
En lo más alto del Olimpo, donde vivían los dioses,
había una bella diosa de nombre Atenea, cuya sabiduría e inteligencia atraía a
todos los hombres del mundo terrenal y del Olimpo mismo.
Ares perplejo de su belleza como todos los hombres,
se propuso no descansar hasta conseguir el amor de Atenea.
Por otro lado, Apolo fue otro de los muchos hombres
en caer cegado por los encantos de Atenea, por lo que ambos hicieron lo
imposible por conquistarla. Lamentablemente, solo uno obtendría su amor.
Por su parte, Apolo tenía ciertas cualidades irresistibles
para toda mujer, no tardó mucho en que Atenea cayera rendida a sus pies, por lo
que comenzaron un romance.
Cuando Ares estaba convencido de declararle su amor,
partió en su búsqueda sin imaginarse que los encontraría tomados de la mano y
besándose, al ver esto, Ares se hundió en el abismo de la tristeza. Quedó destrozado
y lleno de cólera, sintió algo que no había experimentado.
Estaba lleno de dolor, coraje y envidia. Una
emoción que alteró a los mismísimos dioses.
Algunos afirman que Ares, desesperado, enloqueció y
degolló a Apolo. Otros dicen que Ares le desfiguró el rostro con sus propias
manos al grado de terminar con su belleza. Pero la mayoría alega que Atenea
aborreció a Ares, y desencadenó ira en su oscura alma, ocasionó a la humanidad
ese sentimiento, denominado celos.
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Benítez Bagui María Fernanda
Reynoso García Óscar
Vivanco Martínez Gabriela
Panchito
y el tlacuache mágico
En una alejada y humilde aldea con pocos habitantes
vivía una numerosa familia, en ésta destacaba Panchito, un niño de 12 años,
terco, testarudo y con un amplio vocabulario no bien visto por los habitantes
que residían ahí.
Las horas pasaban, los días transcurrían y el niño
no cambiaba su actitud.
Un día de tantos se encontraba junto a la iglesia
realizando uno de sus actos peculiares, para su suerte el padre se encontraba
cerca y este le llamó la atención: -Hey chamaco deja de estar diciendo
groserías o te jalaré las orejas. Tras esto Panchito eufórico le dijo muchas
groserías y salió huyendo.
Esa misma noche un tlacuache perturbó sus sueños
advirtiéndole que si decía una grosería más lo transformaría en burro. Panchito
prometió no decir una grosería más, conforme pasó el tiempo se olvidó de
aquella promesa. Al pronunciar la primera grosería Panchito se transformó en lo
advertido.
Con esto aprendió la lección, pero lamentablemente
nunca volvió a ser una persona como cualquier otra.
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por:
Maria
Fernanda Benítez Bagui
Oscar
Reynoso García
Gabriela
Vivanco Martínez
Cuenta cuentos
https://www.youtube.com/watch?v=99NBf16qh8k
Un minuto
Lo último
que pude observar fue el reloj que marcaba las 2:59 y sobre mi rostro sus
garras pútridas que acababan con mi vida. Entonces desperté y vi que el reloj
marcaba las 2:58 y que del armario una sombra surgía.
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Benítez Bagui María Fernanda
Reynoso García Oscar
Vivanco Martínez Gabriela
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