viernes, 12 de agosto de 2016

Narrativa

NARRATIVA: Esta se caracteriza por ser moderno y componerse por mitos, fábulas, leyendas, cuentos y novelas, que deben ser dadas a leer por parte de un narrador extradiegético



El origen de los celos


En lo más alto del Olimpo, donde vivían los dioses, había una bella diosa de nombre Atenea, cuya sabiduría e inteligencia atraía a todos los hombres del mundo terrenal y del Olimpo mismo.
Ares perplejo de su belleza como todos los hombres, se propuso no descansar hasta conseguir el amor de Atenea.
Por otro lado, Apolo fue otro de los muchos hombres en caer cegado por los encantos de Atenea, por lo que ambos hicieron lo imposible por conquistarla. Lamentablemente, solo uno obtendría su amor.
Por su parte, Apolo tenía ciertas cualidades irresistibles para toda mujer, no tardó mucho en que Atenea cayera rendida a sus pies, por lo que comenzaron un romance.
Cuando Ares estaba convencido de declararle su amor, partió en su búsqueda sin imaginarse que los encontraría tomados de la mano y besándose, al ver esto, Ares se hundió en el abismo de la tristeza. Quedó destrozado y lleno de cólera, sintió algo que no había experimentado.
Estaba lleno de dolor, coraje y envidia. Una emoción que alteró a los mismísimos dioses.
Algunos afirman que Ares, desesperado, enloqueció y degolló a Apolo. Otros dicen que Ares le desfiguró el rostro con sus propias manos al grado de terminar con su belleza. Pero la mayoría alega que Atenea aborreció a Ares, y desencadenó ira en su oscura alma, ocasionó a la humanidad ese sentimiento, denominado celos.
Creado por:
Benítez Bagui María Fernanda
Reynoso García Óscar
Vivanco Martínez Gabriela


Panchito y el tlacuache mágico

En una alejada y humilde aldea con pocos habitantes vivía una numerosa familia, en ésta destacaba Panchito, un niño de 12 años, terco, testarudo y con un amplio vocabulario no bien visto por los habitantes que residían ahí.
Las horas pasaban, los días transcurrían y el niño no cambiaba su actitud.
Un día de tantos se encontraba junto a la iglesia realizando uno de sus actos peculiares, para su suerte el padre se encontraba cerca y este le llamó la atención: -Hey chamaco deja de estar diciendo groserías o te jalaré las orejas. Tras esto Panchito eufórico le dijo muchas groserías y salió huyendo.
Esa misma noche un tlacuache perturbó sus sueños advirtiéndole que si decía una grosería más lo transformaría en burro. Panchito prometió no decir una grosería más, conforme pasó el tiempo se olvidó de aquella promesa. Al pronunciar la primera grosería Panchito se transformó en lo advertido.
Con esto aprendió la lección, pero lamentablemente nunca volvió a ser una persona como cualquier otra.
Creado por:
Maria Fernanda Benítez Bagui

Oscar Reynoso García
Gabriela Vivanco Martínez
Cuenta cuentos

https://www.youtube.com/watch?v=99NBf16qh8k

Un minuto
Lo último que pude observar fue el reloj que marcaba las 2:59 y sobre mi rostro sus garras pútridas que acababan con mi vida. Entonces desperté y vi que el reloj marcaba las 2:58 y que del armario una sombra surgía.
Creado por:
Benítez Bagui María Fernanda
Reynoso García Oscar
Vivanco Martínez Gabriela



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